Al igual que muchos otros servicios profesionales, la consultoría y el asesoramiento en materia de IVA atraviesan un periodo de cambio estructural. Durante décadas, buena parte de la profesión se ha apoyado en conocimientos especializados, en la investigación tributaria manual, en hojas de cálculo, en revisiones de cumplimiento y en el análisis repetido de transacciones similares en distintas jurisdicciones. La IA está cambiando la forma en que se realiza este trabajo, mientras que la digitalización más amplia del IVA está cambiando lo que las empresas necesitan de sus asesores.

Tanto los profesionales como los reguladores avanzan con rapidez en la adopción de la IA. Thomson Reuters informó en 2025 de que el 79% de los profesionales de firmas de impuestos, auditoría y contabilidad esperaban que la IA tuviera un impacto alto o transformador en su sector en un plazo de cinco años. Al mismo tiempo, las administraciones tributarias también están adoptando la IA: la OCDE informó de que el 69% de las administraciones tributarias ya utilizaban la IA en 2023, mientras que otro 24% la estaba implementando.

Esto apunta a un hecho importante: la IA es más que una moda pasajera; es una herramienta transformadora para los profesionales. Los consultores y asesores de IVA deben tener cuidado con la forma en que implementan y utilizan la IA en sus operaciones diarias. Aunque se trata de una tecnología prometedora que podría facilitar la vida de los profesionales del IVA, también conlleva riesgos.

De la investigación facturable al asesoramiento potenciado por la tecnología

La consultoría tradicional de IVA a menudo implica una investigación considerable. Un consultor puede necesitar determinar las reglas de localización, la sujeción al IVA, la obligación de registro, el tipo aplicable, los requisitos de facturación o el tratamiento a efectos de declaración para una determinada transacción. El proceso puede requerir revisar la legislación, las directrices administrativas, la jurisprudencia y otras fuentes y, en los casos más complejos, hacerlo en múltiples jurisdicciones.

Si se utiliza correctamente, la IA puede reducir significativamente el tiempo necesario para muchos de estos pasos. Las herramientas de IA generativa pueden buscar, resumir y comparar grandes volúmenes de información. La tecnología tributaria especializada puede ir más allá al integrar la legislación, las bases de datos fiscales y los datos de negocio en un único flujo de trabajo.

Como resultado, los profesionales del IVA podrían dedicar cada vez menos tiempo a encontrar la norma pertinente y más tiempo a determinar cómo se aplica esa norma al modelo de negocio, los sistemas, los contratos y las transacciones del cliente. En definitiva, esto marca la transición de la investigación facturable hacia el asesoramiento potenciado por la tecnología.

Las tareas de la consultoría de IVA con mayor probabilidad de automatizarse

No todas las tareas y actividades son adecuadas para la automatización. Las más adecuadas son las tareas repetitivas, estructuradas e intensivas en datos, como la evaluación de las obligaciones de registro a efectos del IVA, la clasificación de transacciones, la identificación de los tipos de IVA, la revisión de facturas, los calendarios de cumplimiento y la preparación de documentación estándar.

La IA puede analizar documentos como contratos, facturas, registros de transacciones y legislación, para luego interpretar los datos y señalar posibles problemas de IVA para su revisión humana. También puede comparar información entre sistemas y resaltar discrepancias que, de otro modo, requerirían un esfuerzo manual considerable. El auge de la facturación electrónica y de los sistemas de reporte digital del IVA, como los previstos en el marco de la reforma del IVA ViDA de la UE, no hará sino aumentar la necesidad de contrastar y verificar datos, un ámbito en el que la IA desempeñará un papel fundamental.

Nuevas oportunidades creadas por la IA

Los profesionales del IVA pueden sentirse presionados o amenazados por la IA, pero la automatización también crea nuevas oportunidades. Cuando el análisis rutinario se vuelve más rápido, los consultores pueden dedicar más recursos a las cuestiones complejas, a los proyectos de implementación y a los servicios de asesoramiento estratégico.

Una de las oportunidades más prometedoras es la monitorización continua del riesgo de IVA, que puede automatizarse en gran medida. Los sistemas de IA podrían supervisar y analizar los datos clave de IVA frente a las normas de IVA aplicables e identificar tratamientos inusuales, información faltante o posibles riesgos de cumplimiento. Una vez que el sistema señala un riesgo potencial, los consultores y asesores pueden investigar con mayor detalle casos específicos, en lugar de revisar manualmente cada transacción.

La monitorización de los cambios del IVA es especialmente crítica para las empresas internacionales que operan en múltiples jurisdicciones. Con la IA, los profesionales del IVA podrían crear una visión centralizada de los requisitos clave en numerosas jurisdicciones —incluidos el registro, la facturación, los tipos de IVA y las obligaciones de declaración— y centrarse en la interpretación y la implementación específicas de cada jurisdicción.

La cambiante economía de la consultoría de IVA

La IA no solo cambia la forma en que se realiza el trabajo, sino también la manera en que se fijan los precios y se prestan los servicios de consultoría y asesoramiento en materia de IVA. Tradicionalmente, los honorarios de consultoría o asesoramiento se calculaban según una tarifa por hora. Cuantas más horas se dedicaban a la investigación, mayor era el honorario. Sin embargo, si la IA reduce el tiempo necesario para la investigación y el análisis rutinario, ese modelo puede volverse menos sostenible.

En consecuencia, las empresas de consultoría y asesoramiento en IVA pueden optar cada vez más por modelos de pago de tarifa fija o por suscripción. Esto no significa que la consultoría pierda valor. La tecnología puede permitir a estas empresas atender a más clientes, analizar conjuntos de datos más grandes y ofrecer servicios que antes habrían resultado demasiado caros o laboriosos. En esencia, el modelo de precios pasará de cuántas horas se pueden facturar a cuánto valor medible se puede aportar combinando la tecnología con la experiencia profesional.

Experiencia humana frente a IA: dónde aporta valor cada una

Los Informes de Reformas de la Política Fiscal 2026 de la OCDE señalan el paso del cumplimiento tradicional del IVA hacia sistemas de IVA controlados digitalmente, en los que los proveedores no residentes, las plataformas en línea y los datos de transacciones electrónicas cobran cada vez mayor importancia para las administraciones tributarias. Aunque la IA desempeñará un papel importante en el cumplimiento tributario, el IVA sigue siendo un ámbito complejo y basado en normas.

Más concretamente, la legislación puede contener excepciones, la práctica administrativa puede diferir entre jurisdicciones y el tratamiento correcto puede depender de hechos que no resultan evidentes de inmediato a partir de los datos transaccionales. En tales situaciones, el juicio humano sigue siendo vital. Los consultores deben evaluar si una interpretación generada por la IA está respaldada por fuentes autorizadas, comprender el contexto comercial y comunicar a los clientes las consecuencias de los distintos enfoques.

También existen cuestiones importantes relacionadas con la confidencialidad, la seguridad de los datos, la exactitud, la responsabilidad y la gobernanza. La OCDE ha subrayado que la IA en la administración tributaria debe ser fiable, transparente y responsable, y que la IA debe integrarse con la experiencia humana en lugar de tratarse como una tecnología independiente.

Para los profesionales del IVA, esto significa que la gobernanza de la IA pasará a formar parte del control de calidad profesional. La revisión humana puede seguir siendo esencial para el asesoramiento relevante, las interpretaciones inciertas y las transacciones de alto riesgo.

El consultor de IVA del futuro

El consultor de IVA del futuro será un profesional híbrido, que combinará un profundo conocimiento técnico en materia tributaria con fluidez tecnológica y visión comercial. La IA desplazará su enfoque del cumplimiento y la investigación manuales hacia el asesoramiento de alto valor, la interpretación de datos y la gestión de riesgos. El éxito será para quienes utilicen la IA para trabajar de forma más eficiente, aportando al mismo tiempo el juicio humano, la empatía con el cliente y la supervisión ética que la tecnología no puede replicar.