El 15 de octubre de 2025, el Ministerio de Finanzas alemán (MOF) publicó una segunda carta de orientación administrativa para abordar las incertidumbres persistentes en torno al régimen obligatorio de facturación electrónica en las operaciones B2B nacionales, vigente desde el 1 de enero de 2025. Las nuevas directrices siguen a la anterior, publicada en octubre de 2024, así como al documento de preguntas frecuentes de febrero de este año.

Alcance y finalidad de la orientación

La orientación del MOF perfecciona la interpretación de las normas vigentes, modifica el Decreto alemán de Aplicación del IVA e introduce aclaraciones cruciales sobre la clasificación y las consecuencias jurídicas de los distintos errores en las facturas, así como sobre el papel de la validación de la factura electrónica. El MOF alemán dividió los errores en tres categorías: errores de formato, errores de reglas de negocio y errores de contenido.

Los errores de formato se producen cuando un archivo de factura no cumple las normas técnicas o de sintaxis, lo que lo hace no conforme como factura electrónica. Como consecuencia directa de estos errores, no es posible extraer los datos correctamente. No obstante, estos errores pueden detectarse mediante software de validación.

Los errores de reglas de negocio se refieren a las incoherencias lógicas dentro de los datos, como discrepancias entre valores de IVA o la ausencia de campos no obligatorios como la «referencia del comprador». Aunque su impacto es menor que el de los errores de formato, los errores en campos obligatorios siguen afectando al cumplimiento. Por último, el error de contenido afecta a la exactitud de los datos de la factura legalmente exigidos conforme a los artículos 14(4) y 14a de la Ley del IVA. En consecuencia, las facturas resultan no conformes incluso cuando no se detecta ningún error durante la validación.

En cuanto a la validación, la orientación subraya que, aunque las herramientas de validación pueden confirmar si una factura cumple la norma EN 16931, la validación realizada por el emisor no basta por sí sola. Los destinatarios deben seguir revisando el contenido para comprobar su exactitud. Por tanto, una diligencia debida adecuada respaldada por un informe de validación conservado contribuye a la confianza de los destinatarios en el formato de la factura y en el cumplimiento de las reglas de negocio.

Además, el MOF hizo hincapié en la importancia de incluir todos los datos obligatorios de la factura directamente en los datos estructurados de la factura electrónica, y añadió que remitir a anexos o enlaces externos resulta inaceptable. En particular, la orientación destaca la obligación de conservación, que exige guardar las facturas emitidas y recibidas durante ocho años.

Conclusión

La orientación se aplica a todas las operaciones posteriores al 31 de diciembre de 2024, con medidas transitorias vigentes hasta finales de 2027. En última instancia, debería contribuir a un marco de facturación electrónica más estable y a garantizar una implementación coherente en todas las empresas. Las empresas disponen ahora de una comprensión más clara de la taxonomía de errores y de las obligaciones de conservación, lo que puede ayudarles a adaptar sus sistemas de facturación, mejorar la exactitud de los datos y mantener la confianza en los procesos fiscales automatizados.

Fuente: Deloitte, VATabout