A medida que el comercio mundial se adapta a un nuevo orden comercial configurado desde abril de 2025 por los aranceles impuestos por Estados Unidos, Samsung y la India surgen como beneficiarios inesperados, y ganan discretamente ventajas estratégicas en la fabricación y el comercio mundial de productos electrónicos.

 


 

El 2 de abril de 2025, el presidente de Estados Unidos declaró una estrategia de «aranceles recíprocos» que impone una estructura arancelaria de dos niveles: un arancel base del 10% sobre todas las importaciones de países de todo el mundo, salvo Canadá y México, y aranceles adicionales específicos por país. China, Corea del Sur y la India no quedaron exentos de estas medidas.

Sin embargo, estos aranceles son más que una simple batalla comercial entre países. Samsung y Apple, dos de los principales fabricantes de smartphones del mundo, están inmersos en una batalla arancelaria, y Samsung podría salir vencedora.

El 25 de abril de 2025, Apple reveló su plan de trasladar de China a la India la producción de iPhones destinados al mercado estadounidense antes de finales de 2026. Esto supone un cambio significativo para Apple, que vende más de 60 millones de iPhones al año en Estados Unidos. Sin embargo, Apple necesitaría duplicar su capacidad de producción de iPhones en la India para diversificar su cadena de suministro, reducir su dependencia de China y satisfacer la demanda del mercado estadounidense.

Aunque Apple lleva varios años construyendo y ampliando sus instalaciones y capacidades de producción en la India, los aranceles del 147% impuestos recientemente por EE. UU. a las importaciones procedentes de China no han hecho más que contribuir a acelerar el traslado de la producción a la India.

Sin embargo, mientras Apple todavía está en plena transición, Samsung puso fin a su producción de teléfonos móviles en China y amplió sus capacidades de producción en la India y Vietnam. Además, en 2020, la empresa surcoreana terminó de construir nuevas instalaciones de producción en su fábrica de Noida, India. Duplicó la capacidad de producción de 68 millones de unidades a 120 millones de unidades anuales. Al reducir su exposición a la fabricación china, Samsung logró protegerse de los aranceles estadounidenses, que iban dirigidos a los productos electrónicos fabricados en China.

Los acontecimientos recientes podrían favorecer aún más a Samsung. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la India está lista para firmar un acuerdo comercial que propone la ausencia de aranceles sobre los bienes estadounidenses. Un acuerdo así también podría repercutir positivamente en las exportaciones de la India a Estados Unidos, ya que cabe esperar que las medidas recíprocas formen parte del pacto.

No obstante, dado que una parte importante de la producción de Samsung se encuentra en Vietnam, el veredicto sobre si Samsung ha ganado dependerá también de las futuras negociaciones entre Vietnam y EE. UU. y entre Corea del Sur y EE. UU.

Make in India

Mientras Samsung y Apple realizan movimientos estratégicos para reducir los costes de producción y minimizar las consecuencias de una guerra comercial entre China y EE. UU., la India se ha posicionado como la próxima gran potencia manufacturera mundial.

En 2014, el primer ministro Shri Narendra Modi lanzó la iniciativa «Make in India» para transformar el país de una economía predominantemente basada en los servicios a otra impulsada por la industria manufacturera. Aunque el objetivo de aumentar el sector manufacturero hasta el 25% del PIB del país en 2022 no se ha cumplido y se sitúa actualmente en torno al 17%, KPMG informa de que la India atrae cada vez más inversiones extranjeras, principalmente en los sectores de la electrónica, la automoción y las energías renovables.

Los Estados Unidos y China firmaron un acuerdo en Ginebra, Suiza, para reducir los aranceles, lo que no debería afectar negativamente a la India a largo plazo. Estados Unidos acordó rebajar los aranceles sobre las importaciones chinas del 145% al 30%, mientras que China redujo los aranceles sobre los bienes estadounidenses del 125% al 10%. A pesar de estas reducciones, el posicionamiento estratégico de la India y sus negociaciones para lograr condiciones comerciales favorables con EE. UU. apuntan a un crecimiento continuado de su sector manufacturero.

Ni siquiera las recientes críticas del presidente de Estados Unidos al CEO de Apple, Tim Cook, por querer trasladar la producción de iPhones de China a la India en lugar de a Estados Unidos deberían frenar los planes de Apple ni la consolidación de la India como un centro clave de fabricación de iPhones.

Según se informa, Trump le dijo a Cook,

«Tim, te hemos tratado muy bien, aguantamos durante años todas las plantas que construiste en China... no nos interesa que fabriques en la India, la India puede arreglárselas sola, les va muy bien, queremos que fabriques aquí».

Sin embargo, trasladar la producción de iPhones a Estados Unidos aumentaría sustancialmente el precio del iPhone, hasta los 3.500 dólares. Esto contradice los motivos que hay detrás del traslado de la producción de China a la India, entre los que se incluyen la diversificación de la cadena de suministro y la preocupación por unos precios más elevados del iPhone.

El potencial de un acuerdo comercial entre EE. UU. y la India respalda aún más el papel de la India en el nuevo orden comercial mundial provocado por los aranceles globales de EE. UU. y la larga guerra comercial entre EE. UU. y China. No obstante, que la India se convierta en una potencia manufacturera dependerá de factores como los costes de producción, las cuestiones relativas al control de calidad y la dependencia de componentes.