Mientras la atención de todos se centra en el impacto de la IA en el cumplimiento tributario, parece que la computación cuántica queda injustamente relegada. Como una de las tecnologías más transformadoras del siglo XXI, promete redefinir la manera en que se resuelven los problemas computacionales complejos.
La computación cuántica no es útil para todo tipo de problema, pero puede aportar grandes ventajas en categorías específicas en las que los ordenadores clásicos tienen dificultades. Los impuestos indirectos, en particular el VAT, el GST y los derechos de aduana, son especialmente relevantes porque dependen de volúmenes masivos de datos transaccionales, de la coordinación entre múltiples jurisdicciones y de la validación continua del cumplimiento.
¿Qué es la computación cuántica?
Dado que la mecánica cuántica es notoriamente compleja y fundamentalmente diferente de la física clásica, e incluso resulta difícil de aceptar plenamente en sus implicaciones para algunas de las mentes científicas más brillantes, intentar enseñar la física subyacente no sería beneficioso ni pertinente. Sin embargo, es necesario explicar los fundamentos de la tecnología para comprender cómo se relaciona con los impuestos indirectos y, más concretamente, en qué casos podría utilizarse.
La computación cuántica combina la informática y la ingeniería, apoyándose en los principios de la mecánica cuántica para abordar problemas que están fuera del alcance incluso de los ordenadores clásicos más potentes. En otras palabras, es un área de investigación multidisciplinar que incluye el desarrollo de hardware cuántico y el diseño de algoritmos cuánticos especializados.
Una vez plenamente desarrollada, se espera que resuelva ciertos problemas sumamente complejos mucho más rápido que los superordenadores tradicionales, reduciendo potencialmente tareas que tardarían miles de años en máquinas clásicas a horas o minutos.
Capacidades de la computación cuántica relevantes para los impuestos
En esencia, los sistemas de impuestos indirectos dependen de la recopilación y el procesamiento de datos, la conciliación, la detección de anomalías y, en cierta medida, la previsión. La computación cuántica está especialmente diseñada para este tipo de problemas computacionales. Más concretamente, se espera que los ordenadores cuánticos sean más valiosos en dos áreas principales: la simulación de sistemas físicos y la detección de patrones en datos complejos. Si bien la primera área puede no ser tan relevante para los impuestos indirectos, la segunda es esencial.
Una de las capacidades más relevantes es la optimización. Por ejemplo, el cotejo continuo de facturas a lo largo de las cadenas de suministro y entre jurisdicciones podría optimizarse mediante algoritmos cuánticos. Otra capacidad clave de la tecnología es el reconocimiento de patrones. Esta capacidad, combinada con la IA y con modelos de aprendizaje automático potenciados por la computación cuántica, puede mejorar la capacidad de detectar irregularidades en el cumplimiento tributario de forma más temprana y precisa. Asimismo, los gobiernos o, más concretamente, las autoridades fiscales, podrían beneficiarse considerablemente de sus capacidades de simulación.
Principales casos de uso de la tecnología cuántica en los sistemas de impuestos indirectos
Procesar grandes volúmenes de datos con precisión en minutos en lugar de horas o días, combinado con el reconocimiento de patrones, implica directamente que la computación cuántica en la fiscalidad indirecta tendrá su mayor impacto en la detección del fraude de VAT. El fraude de VAT, en particular el fraude intracomunitario del operador desaparecido (MTIC), una de sus formas más extendidas, se basa en explotar las lagunas en el seguimiento de las transacciones transfronterizas.
La tecnología, mediante un análisis mejorado de las redes de flujos de transacciones, podría permitir a las autoridades fiscales identificar patrones sospechosos entre millones de facturas casi en tiempo real. Esto se traduciría en una reducción significativa de las pérdidas de recaudación y en una mayor eficiencia. Además, al identificar anomalías en tiempo real, la tecnología tiene el potencial de reducir sustancialmente el fraude de VAT.
La computación cuántica también podría contribuir al desarrollo de sistemas de cumplimiento tributario totalmente dinámicos. Este sistema no dependería de una simple declaración tributaria periódica por parte de los sujetos pasivos. En cambio, requeriría y permitiría una interacción en tiempo real entre los sujetos pasivos y los motores fiscales capaces de validar instantáneamente las transacciones a medida que se producen. La gestión de cálculos de gran volumen y la conciliación continua entre jurisdicciones podrían influir considerablemente en el procesamiento de backend necesario para tales sistemas.
Además, los gobiernos podrían utilizar esta tecnología para la simulación de políticas antes de que se adopten las leyes. Predecir el impacto completo de las reformas fiscales resulta difícil debido a la complejidad del comportamiento económico. La computación cuántica podría resolver este problema proporcionando simulaciones más avanzadas que modelen simultáneamente múltiples variables que interactúan entre sí, como el comportamiento del consumidor, los ajustes en las cadenas de suministro y las respuestas del comercio transfronterizo. Por ejemplo, los responsables políticos podrían probar el impacto de modificar los tipos de VAT antes de aplicarlos en la economía real.
Riesgos en el futuro fiscal cuántico
El primer riesgo, y quizá el más crítico, es la ciberseguridad. Muchos sistemas de cifrado actuales se basan en problemas matemáticos que son difíciles de resolver para los ordenadores clásicos, pero que podrían ser vulnerables a los algoritmos cuánticos. En consecuencia, los datos fiscales sensibles y las transacciones financieras estarían expuestos a un mayor riesgo en un mundo poscuántico.
Un ritmo de adopción desigual es otro riesgo considerable. La brecha tecnológica fiscal a escala mundial podría ampliarse aún más, ya que las administraciones tributarias avanzadas de las economías desarrolladas obtendrían importantes ventajas analíticas sobre los países en desarrollo. En particular, una dependencia excesiva de estos sistemas sumamente complejos podría introducir nuevas formas de error sistemático o sesgo en la aplicación de la normativa tributaria.
Reflexiones finales
Aunque la computación cuántica todavía está lejos de poder sustituir el sistema tributario actual, las empresas deberían estar atentas a los avances de esta tecnología. Es probable que el impacto de esta tecnología en los impuestos indirectos sea evolutivo más que revolucionario. Esto significa que primero surgirán sistemas híbridos que combinarán la computación clásica con las primeras aplicaciones cuánticas. La detección del fraude, la optimización y el modelado de datos son las áreas con mayor probabilidad de verse afectadas.
Teniendo en cuenta cómo los sistemas de impuestos indirectos ya han cambiado con la rápida transformación digital a través de los mandatos de facturación electrónica, la presentación de informes en tiempo real y los análisis avanzados, la computación cuántica será una continuación de esta trayectoria más que una disrupción repentina. Se espera que, a medida que la tecnología madure y se vuelva más accesible, se convierta en una parte integral de la infraestructura tributaria, permitiendo una administración tributaria más eficiente, precisa y ágil.
Sin embargo, aprovechar todo el potencial de la computación cuántica no se definirá únicamente por la capacidad tecnológica, sino por la eficacia con la que los gobiernos y las instituciones gestionen su integración en los complejos sistemas tributarios jurídicos y económicos.

