El año pasado, la UE publicó la recién adoptada Directiva 2022/542, centrada en el lugar de prestación de los eventos virtuales. En virtud de dicha Directiva, a partir del 1 de enero de 2025 cambiaron las reglas de tributación de las actividades culturales, artísticas, científicas, educativas, de entretenimiento o similares, haciendo relevante el lugar donde el consumidor reside o tiene su domicilio permanente (B2C).
A principios de 2025, la Oficina Nacional de Impuestos y Aduanas de Hungría publicó una nota que explica las nuevas reglas de tributación relativas al lugar de prestación de los servicios de eventos de entretenimiento y virtuales.
El impacto de las nuevas reglas de tributación
Las reglas generales del IVA establecen que el lugar de prestación de los servicios que dan acceso a eventos culturales, artísticos, científicos, educativos, de entretenimiento, deportivos u otros similares es aquel donde se celebra el evento.
Sin embargo, estas reglas cambiaron el 1 de enero de 2025. Cuando el consumidor es una persona no sujeta al impuesto, el lugar de prestación de estos servicios es el domicilio permanente del consumidor o, cuando no se disponga de tal domicilio, su lugar de residencia habitual. En otras palabras, las operaciones B2C se gravan según la ubicación del consumidor.
En las operaciones entre empresas (B2B) relativas a eventos organizados en línea con presencia virtual, el lugar de prestación se determina según las reglas generales, es decir, el lugar donde está establecida la empresa que recibe los servicios.
El Gobierno húngaro modificó los artículos 37, 42 y 43 de la Ley nacional del IVA para aplicar estas nuevas reglas a escala de la UE y alinearse con la legislación europea.
Conclusión
Las empresas y compañías que venden entradas o participan de cualquier otro modo en el acceso a eventos culturales, artísticos, científicos, educativos, de entretenimiento, deportivos o similares, como exposiciones, ferias, presentaciones y otros servicios accesorios, deben valorar las implicaciones de las nuevas reglas para sus modelos de negocio.
Además, deben adaptar sus políticas internas y ajustar sus sistemas de facturación y contabilidad para cumplir los nuevos requisitos.

