En 2018, el Gobierno del Reino Unido confirmó que el impuesto sobre servicios digitales (DST) se aplicaría a las denominadas actividades digitales incluidas en su ámbito a partir de abril de 2020. El propósito original del DST era responder a la necesidad de contar con normas reconocidas internacionalmente que obligaran a los proveedores de servicios digitales a tributar por los servicios que prestan a los usuarios británicos.
Al no ser posible alcanzar un enfoque uniforme a escala global, el Gobierno británico decidió desarrollar e implantar su propia solución.
Este artículo aborda a qué actividades se refiere el DST, cómo y cuándo se aplica, su impacto en empresas y usuarios y su conexión con el plan de los dos pilares de la OCDE.
Reglas de aplicación del impuesto sobre servicios digitales del Reino Unido
No todos los servicios en línea o digitales entran dentro del ámbito del DST británico. El DST grava tres actividades: los servicios de redes sociales, los motores de búsqueda de internet y los mercados en línea, así como los servicios de publicidad en línea asociados.
Otra característica esencial del DST es que no se aplica a todos los proveedores de servicios digitales, sino únicamente a los de mayor tamaño. En concreto, el DST del 2% recae sobre los grupos empresariales cuyos ingresos anuales por servicios digitales incluidos en su ámbito superan los 500 millones de GBP, de los cuales al menos 25 millones de GBP deben proceder de usuarios británicos. No obstante, si el ejercicio contable es inferior a un año, los importes se reducen de forma proporcional.
Por tanto, la aplicación del DST afecta a empresas como Amazon, Google, Apple y eBay. Aun así, las normas del DST contemplan una franquicia de 25 millones de GBP, lo que significa que los primeros 25 millones de GBP de ingresos procedentes de usuarios británicos no están sujetos al DST.
Además de las tres actividades mencionadas, el DST también grava los ingresos de las operaciones que implican mercados en línea y alojamientos, terrenos o edificios situados en el Reino Unido cuando el usuario del servicio es británico.
Algunos proveedores de servicios financieros también están exentos del DST. Asimismo, los ingresos gravados se reducen hasta en un 50% cuando el usuario del servicio de mercado se encuentra en un país que también ha implantado un DST o un impuesto similar.
Impacto en consumidores y empresas
El DST del 2% se dirige a las grandes empresas internacionales que prestan determinados servicios digitales a los consumidores británicos. Por ello, los consumidores no sufren subidas en los precios de los servicios ni otras consecuencias: solo las empresas que cumplen los criterios quedan sujetas al DST británico.
Además de la carga económica, las empresas afrontan nuevas obligaciones administrativas, reflejadas sobre todo en el registro de los ingresos generados por consumidores británicos, el pago del impuesto correspondiente a HMRC y la presentación de una declaración anual relativa a las actividades incluidas en el ámbito del impuesto.
Recaudación generada por el impuesto sobre servicios digitales
Los resultados presentados por el Gobierno británico, y más concretamente por HMRC, fueron mucho mejores de lo previsto inicialmente. Antes de la introducción del DST se estimaba recaudar unos 275 millones de GBP el primer año, pero la cifra final ascendió a 385 millones de GBP.
HMRC estimó que el importe total de impuestos que abonarán los sujetos pasivos superará los 3.000 millones de GBP en el ejercicio 2024-25. Además, los resultados mostraron una recaudación por el DST un 30% superior a la prevista. Por último, revelan que los grupos empresariales digitales pagan más por el DST que por el impuesto de sociedades.
Este último dato resulta significativo a la hora de debatir el futuro del DST en el Reino Unido.
El plan de los dos pilares de la OCDE y el impuesto sobre servicios digitales del Reino Unido
Como se ha explicado, el DST fue una especie de respuesta a la falta de un marco regulador internacional en este ámbito. No obstante, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) lleva años trabajando en el plan de los «dos pilares» para reformar las normas y regulaciones internacionales del impuesto de sociedades.
El plan de los dos pilares establece un tipo mínimo efectivo del impuesto de sociedades del 15% para las multinacionales que operan en más de un país y cuya facturación mundial supera los 750 millones de euros.
Aunque todos los países del G20 y miembros de la OCDE aprobaron el marco regulador, el proceso de implantación se encuentra aún en sus primeras fases, mientras que Estados Unidos rechazó aplicar estas normas. Sin embargo, una vez que los dos pilares se implanten a escala global, lo más probable es que el DST se derogue o coexista con el marco regulador de la OCDE a menor escala.
Desde la perspectiva empresarial, la derogación del DST podría ser bien recibida, ya que las compañías pagan más por el DST que por el impuesto de sociedades. No obstante, el Gobierno británico podría buscar la manera de no perder una parte significativa de la recaudación que genera el DST.
Conclusión
El DST es un impuesto de definición singular que solo abarca determinadas actividades digitales y grava los ingresos de las empresas en lugar de sus beneficios. Además, no todas las empresas están sujetas al DST; únicamente lo están los grandes grupos multinacionales que realizan actividades incluidas en su ámbito.
La próxima revisión del DST británico por parte de HMRC está prevista para 2025, por lo que se dispondrá de más información sobre su futuro. Mientras algunas previsiones apuntan a que dejará de existir tras la implantación del plan de los dos pilares de la OCDE, otras estiman que seguirá vigente, e incluso algunos políticos británicos son partidarios de elevar el tipo hasta el 6%.
Fuente: HMRC - Policy Paper, House of Commons - Digital Services Tax, HMRC - Introduction of the new Digital Services Tax, UK Finance Act 2020, National Audit Office - Investigation into the Digital Services Tax

