Para las empresas estadounidenses, el sistema del IVA de la UE puede resultar tan confuso como las unas 13 000 jurisdicciones de sales tax de EE. UU. lo parecen a las empresas europeas. Ambos impuestos obtienen ingresos públicos del consumo y, en los dos casos, el coste lo soporta el consumidor final. Sin embargo, difieren en cómo se recauda el impuesto, cómo lo contabilizan las empresas y cómo las administraciones hacen cumplir la normativa. Para las empresas que venden a través de fronteras, estas diferencias afectan a la fijación de precios, la facturación, el registro, la declaración y la recuperación del impuesto pagado en las compras empresariales.

El IVA y el sales tax de EE. UU. de un vistazo

 

IVA

Sales tax de EE. UU.

Punto de recaudación

Cada fase de producción y distribución

Venta minorista final

Deducción del IVA soportado

Por lo general, disponible para insumos empresariales con derecho a deducción

Sin mecanismo general de deducción (solo en algunos casos)

Administración

Nacional, conforme a la ley nacional del IVA

Principalmente estatal y local

Tipos

Nacionales (por lo general, general, reducido y cero)

Estatales y locales (unas 13 000 jurisdicciones)

Principal reto de cumplimiento

Facturación correcta, deducciones y declaración del IVA

Determinar el nexus, la sujeción, los tipos y las obligaciones de recaudación

Qué se grava

En principio, todos los bienes y servicios salvo exención

Bienes muebles corporales; los servicios solo si se especifica

Quién soporta el coste

Consumidor final

Consumidor final

La principal diferencia no está en la finalidad de los impuestos, sino en cómo se recaudan. El IVA genera pagos en varias fases, apoyados en facturas y en la deducción del IVA soportado. El sales tax minorista concentra la recaudación en la venta final y confía en que los vendedores identifiquen las operaciones gravadas, cobren el impuesto y lo ingresen.

Cómo funciona el IVA

El IVA se aplica, en principio, a las actividades económicas relacionadas con la producción y distribución de bienes y la prestación de servicios. Se aplica en cada fase de la cadena de producción y distribución, y las empresas suelen deducir o recuperar el IVA pagado en sus compras.

Este sistema ayuda a evitar que el impuesto se acumule en cada fase y fomenta el cumplimiento, ya que las empresas deben declarar sus operaciones para recuperar el IVA soportado. Aunque el IVA se aplica en cada fase de la cadena de suministro, finalmente lo soporta el consumidor final y no las empresas que operan dentro del sistema del IVA.

Una característica esencial del IVA es su neutralidad. Gracias al mecanismo de deducción del IVA soportado, la carga fiscal final debería mantenerse, en general, igual con independencia del número de operaciones que se produzcan durante el proceso de producción y distribución, siempre que se cumplan las reglas de deducción y exención aplicables. En conjunto, el IVA constituye una importante fuente de ingresos públicos en la mayoría de los países.

El sistema del IVA de la UE: marco común de la Directiva del IVA

Uno de los errores más frecuentes es creer que la UE tiene un único sistema de IVA unificado. En la práctica, el sistema del IVA de la UE se rige por un marco común regulado por la Directiva del IVA de la UE y sus reglamentos de desarrollo. La Directiva del IVA de la UE establece las reglas principales sobre las operaciones gravadas, los sujetos pasivos, la base del IVA, las exenciones y el derecho a deducir el IVA soportado.

No obstante, cada país de la UE aplica estas reglas mediante su legislación nacional. En la práctica, esto significa que el IVA es administrado, recaudado y gestionado por las autoridades tributarias nacionales de cada país de la UE, y no por un organismo central de la UE. En concreto, los 27 países de la UE fijan su propio tipo de IVA —desde un mínimo del 17 % en Luxemburgo hasta un máximo del 27 % en Hungría—, así como la frecuencia de presentación de las declaraciones de IVA, las sanciones por incumplimiento, etc.

Si bien la Directiva del IVA de la UE favorece el funcionamiento del mercado único al reducir las distorsiones entre los sistemas tributarios nacionales y garantizar que el IVA lo soporte, por lo general, el consumidor final con independencia del número de operaciones en la cadena de suministro, el sistema no es completamente uniforme.

En la UE, el IVA es una importante fuente de ingresos para los países de la UE y contribuye además a financiar el presupuesto común de la UE. A través del sistema de recursos propios de la UE, una parte de los ingresos de cada país de la UE basados en el IVA se destina a apoyar las políticas, los programas y las iniciativas de la UE. El IVA representa alrededor del 10 % de los ingresos por recursos propios de la UE.

Cómo funciona el sales tax de EE. UU.

A diferencia del IVA, que se aplica en cada fase de la cadena de producción y distribución, el sales tax de EE. UU. grava la venta de bienes y servicios en el momento de la operación. Aunque la Constitución de EE. UU. otorga al Congreso la facultad de establecer impuestos, el gobierno federal no ha introducido un sales tax de ámbito nacional. Esto significa que, en EE. UU., el sales tax lo recaudan principalmente los gobiernos estatales y locales, y no el federal.

Sin embargo, no todos los estados de EE. UU. aplican sales tax. New Hampshire, Oregon, Montana, Delaware y Alaska, conocidos habitualmente como estados sin sales tax o estados NOMAD, no aplican un sales tax estatal. No obstante, esto podría cambiar, ya que Alaska y Montana están reconsiderando sus reglas de sales tax estatal. En Alaska, ciertas jurisdicciones locales aplican sales y use taxes, con tipos que varían según la ciudad o el borough donde se realice la operación.

Los tipos de sales tax también varían notablemente entre jurisdicciones. Los tipos estatales suelen situarse entre aproximadamente el 4 % y el 7,5 %, mientras que los tipos combinados pueden superar el 10 % al incluir los impuestos locales. Tennessee, Louisiana y Arkansas figuran entre los que tienen los tipos combinados estatales y locales medios más altos. Nueva York, por ejemplo, aplica un sales tax local del 4,5 % además del sales tax del estado de Nueva York. Colorado tiene el tipo estatal más bajo, fijado en el 2,9 %, y el tipo estatal del 7,25 % de California es el más alto de todos los estados de EE. UU.

La sentencia Wayfair y el economic nexus

La sentencia de 2018 del Tribunal Supremo de EE. UU. en el caso South Dakota v. Wayfair transformó las reglas para los vendedores en línea y los marketplaces. El 21 de junio de 2018, el Tribunal resolvió que los estados pueden exigir a determinados vendedores a distancia que recauden e ingresen el sales tax aun cuando no tengan presencia física en el estado. Esto derogó el antiguo requisito de presencia física.

Los estados introdujeron o ampliaron entonces las leyes de economic nexus, que crean una obligación fiscal en función de la actividad de ventas de un vendedor en el estado. Los vendedores a distancia deben ahora recaudar e ingresar el sales tax una vez que superan el umbral de ventas u operaciones de un estado, aunque no tengan allí oficina, empleados ni almacén.

¿Por qué EE. UU. no tiene un IVA federal?

La ausencia de un IVA federal responde a decisiones históricas, a la oposición política y al reparto del poder tributario entre el gobierno federal y los estados. Los países de la UE comparten un marco común del IVA, mientras que los estados de EE. UU. desarrollaron sus propios sales taxes minoristas. Los sales taxes estatales y locales son fuentes de ingresos importantes, por lo que un IVA federal exigiría una coordinación cuidadosa. Los responsables políticos tendrían que abordar la superposición de bases imponibles, la administración, el reparto de ingresos y el efecto sobre la autonomía de los estados.

La idea ha aparecido en los debates de política de EE. UU. como una posible vía para reducir los déficits presupuestarios. La Congressional Budget Office ha analizado un hipotético IVA del 5 % como opción presupuestaria. Ese análisis muestra que la idea sigue siendo objeto de estudio fiscal y no una política establecida. Cualquier sales tax o IVA federal requeriría legislación y un acuerdo político sobre su tipo, base, exenciones, tratamiento de los impuestos estatales existentes y posible compensación para los hogares. Podría coexistir con los sales taxes estatales, pero ello añadiría retos de cumplimiento y coordinación.

Riesgos de cumplimiento en ambos sistemas

Ningún sistema está libre de riesgos de cumplimiento. El IVA puede ser vulnerable a las facturas fraudulentas, las solicitudes de devolución falsas y el fraude del operador desaparecido (missing trader), en el que una empresa cobra el IVA de sus ventas y luego desaparece sin ingresarlo. El sales tax puede ser difícil de administrar cuando los vendedores se enfrentan a numerosas reglas estatales y locales distintas.

Dos sistemas, un mismo objetivo económico

El IVA y el sales tax persiguen el mismo objetivo general: gravar el consumo y generar ingresos públicos. Su principal diferencia radica en cómo recaudan el impuesto y reparten las responsabilidades de cumplimiento. El IVA distribuye la recaudación a lo largo de la cadena de suministro mediante el IVA repercutido y la deducción del IVA soportado, mientras que el sales tax de EE. UU. concentra, por lo general, la recaudación en la venta final al consumidor. Cada sistema tiene ventajas y retos administrativos, y ninguno elimina la necesidad de una aplicación eficaz.

El enfoque de EE. UU. refleja su historia particular y su estructura federal, mientras que la UE ha desarrollado un marco común del IVA para apoyar su mercado integrado. En la práctica, la pregunta más importante no es simplemente si un país utiliza el IVA o el sales tax, sino cómo se aplican sus reglas a la operación concreta, a las partes implicadas y a la jurisdicción en la que surge la obligación tributaria.