Alcanzar un nivel en el que los productos se venden o los servicios se prestan a clientes y consumidores internacionales es el objetivo último de la mayoría de las empresas. Aunque los beneficios económicos son evidentes, pasar por alto los inconvenientes en materia de cumplimiento suele ser el punto donde las empresas se meten en problemas. Uno de ellos es no entender qué genera obligaciones de IVA aunque la empresa no tenga oficina, empleados ni filial en otro país.

Para las empresas no residentes, la cuestión clave no es simplemente cuántos ingresos se generan, sino dónde se realiza la operación, qué se suministra, quién es el cliente y qué empresa es responsable de liquidar el IVA. Lo que añade complejidad es que las normas de registro del IVA difieren notablemente entre jurisdicciones. Comprender estas diferencias es lo que puede hacer que expandirse a nuevos mercados se perciba como una oportunidad de crecimiento sostenible en lugar de una carga fiscal y de cumplimiento inesperada.

Registro de IVA de no residentes frente al registro de IVA nacional

Una empresa no residente o no establecida es, por lo general, aquella que realiza operaciones sujetas al IVA en un país sin estar establecida en él. En el marco del IVA de la UE, por ejemplo, las normas del IVA se aplican a los sujetos pasivos con independencia de que su actividad esté establecida dentro o fuera de la UE. La distinción entre empresas nacionales y no residentes es importante porque los umbrales de registro del IVA no funcionan necesariamente igual para ambas.

Por ejemplo, es posible que una empresa nacional no tenga que registrarse a efectos del IVA antes o inmediatamente después de realizar una venta sujeta al impuesto. En cambio, puede operar hasta un determinado umbral de facturación antes de que sea obligatorio el registro. Una empresa extranjera, por su parte, puede estar sujeta a normas distintas. En muchas jurisdicciones no existe un umbral de registro del IVA para las empresas extranjeras.

Qué significa la ausencia de umbral para las empresas extranjeras

Cuando una jurisdicción no establece un umbral para las empresas extranjeras, o excluye expresamente a los no residentes de su umbral nacional, incluso una operación sujeta relativamente pequeña puede obligar al registro. No obstante, la ausencia de umbral no significa que toda empresa extranjera que venda a clientes de un país deba registrarse. Cuando la operación queda fuera del ámbito del IVA del país, está exenta o se acoge al mecanismo de inversión del sujeto pasivo, es posible que no sea necesario registrarse.

¿Qué obliga a las empresas extranjeras a registrarse a efectos del IVA?

Varios factores clave obligan a las empresas extranjeras a registrarse a efectos del IVA en los países donde tienen clientes pero no presencia física. Conviene señalar que el registro del IVA no se activa únicamente al alcanzar un umbral de facturación.

La primera cuestión es si la empresa extranjera está realizando una operación sujeta al impuesto en la jurisdicción. La mayoría de los países aplican criterios similares sobre lo que constituye una entrega de bienes o prestación de servicios sujeta, aunque persisten algunas diferencias entre jurisdicciones.

Otro factor habitual que obliga al registro es la venta local de bienes. Una empresa extranjera puede tener que registrarse cuando importa bienes y los vende posteriormente en el país de destino, en especial cuando es ella, y no el cliente, la responsable del IVA local.

En algunos casos, mantener existencias a nivel local también puede generar obligaciones de IVA. Por ejemplo, una empresa de comercio electrónico que almacena sus productos en un almacén o centro logístico extranjero puede tener obligaciones de IVA locales sobre las ventas posteriores. Las consecuencias exactas dependen de la jurisdicción y de la naturaleza de las operaciones.

El registro del IVA de las empresas extranjeras puede venir determinado por las normas sobre el lugar de realización. Estas normas determinan si el IVA se devenga en el país del cliente, en el del proveedor o en otra jurisdicción. Las reglas son distintas para bienes y servicios, y el resultado depende en gran medida de si el cliente es una empresa o un consumidor particular.

El tipo de cliente también determina dónde se devenga el IVA y quién es responsable de liquidarlo. En las operaciones B2C, el vendedor suele ser el responsable del IVA. En cambio, en las entregas B2B se aplica el mecanismo de inversión del sujeto pasivo, que hace responsable del IVA al comprador.

Además, las entregas de construcción e inmuebles, los trabajos de instalación y montaje, los eventos y entradas, y las transferencias de bienes propios de una empresa suelen tener normas especiales sobre el lugar de realización. En consecuencia, la empresa debería evaluar cada tipo de operación por separado en lugar de aplicar una única regla general de registro.

Excepciones y regímenes especiales de IVA

Donde hay normas, también hay exenciones. Una de ellas es la aplicación del mencionado mecanismo de inversión del sujeto pasivo. Aunque la empresa extranjera realiza una operación sujeta, es el destinatario nacional quien resulta responsable del IVA.

Los regímenes OSS de la UE son otro ejemplo importante de simplificación. Desde julio de 2021, las normas de IVA del comercio electrónico de la UE permiten a las empresas que reúnen los requisitos utilizar la OSS para declarar y pagar el IVA sobre determinadas entregas B2C transfronterizas sin registrarse por separado en cada país de la UE donde se encuentren los clientes. Es importante señalar que el sistema OSS seguirá ampliándose, lo que hará que el cumplimiento del IVA en la UE sea más práctico y sencillo.

Otros regímenes especiales pueden aplicarse a determinadas empresas, sectores concretos o categorías específicas de bienes y servicios. Estos regímenes pueden afectar a sectores como las agencias de viajes, los bienes de segunda mano y el oro de inversión.

Conclusiones clave

En conjunto, el registro del IVA de las empresas extranjeras debe entenderse como una cuestión ligada a la actividad y a las operaciones, y no simplemente a la facturación. Una empresa puede tener ventas relativamente modestas y, aun así, estar obligada a registrarse a efectos del IVA desde la primera operación sujeta, debido a la ausencia de un umbral de registro.

Por tanto, las preguntas cruciales que toda empresa debería plantearse son: ¿qué hacemos en cada país?, ¿dónde están los bienes o los clientes? y ¿dónde se realiza la operación relevante a efectos del IVA? Estas preguntas son especialmente importantes para las empresas de comercio electrónico y los proveedores de servicios digitales que operan en varios países.