Desde 1960, cuando se desarrolló el primer sistema para el intercambio electrónico de datos estructurados entre empresas, hasta 2025, el sistema de facturación electrónica ha ganado popularidad entre los gobiernos de todo el mundo como una solución idónea para rastrear y controlar las operaciones B2G, B2B y B2C.

Mientras que muchos países han impuesto la facturación electrónica para asegurar la información fiscal y combatir la evasión y el fraude fiscales, EE. UU. ha adoptado un enfoque más descentralizado. No obstante, en los últimos años, un giro notable hacia una adopción y estandarización más amplias de las prácticas de facturación electrónica ha planteado la cuestión de si EE. UU. se encamina hacia la implantación de normas obligatorias de facturación electrónica a nivel federal o estatal.

Situación actual y marco normativo

En primer lugar, aunque la facturación electrónica no es obligatoria en EE. UU., las empresas pueden adoptar e implantar sistemas de facturación electrónica en sus operaciones diarias para aumentar la eficiencia y la exactitud de sus datos y seguir siendo competitivas en una economía muy digitalizada.

El sistema de facturación electrónica de EE. UU. se desarrolló gracias a la cooperación entre la Business Payments Coalition (BPC) y la Reserva Federal. La BPC es una organización que reúne a entidades e individuos con el objetivo común de promover una adopción más amplia de la facturación electrónica entre las empresas y los responsables públicos.

El trabajo de la BPC dio lugar al lanzamiento del E-invoice Exchange Market Pilot en septiembre de 2021, con el apoyo de la Reserva Federal. El programa piloto pretendía incluir al mayor número posible de empresas y crear una red de intercambio para operaciones B2B similar a Pan-European Public Procurement Online (PEPPOL).

Tras el éxito del programa piloto en el verano de 2023, la BPC y la Reserva Federal crearon la organización sin ánimo de lucro Digital Business Networks Alliance (DBNAlliance) para supervisar una nueva red electrónica de intercambio. Como subraya la DBNAlliance, el marco normativo se encuentra aún en las primeras fases de adopción. No obstante, el número de proveedores de servicios y empresas que se incorporan a la red va en aumento.

Conforme a los requisitos actuales de facturación electrónica, las empresas que deseen intercambiar facturas electrónicas para operaciones B2B deben utilizar el formato Universal Business Language (UBL) basado en XML e incluir datos como la fecha de la factura, el nombre y la dirección de la empresa, un número único de factura, las condiciones de pago, la descripción del servicio prestado o de los bienes vendidos, los importes y precios totales y la referencia a cualquier coste adicional, incluidos el seguro o el envío.

Novedades recientes y perspectivas de futuro del sistema de facturación electrónica de EE. UU.

El objetivo de la DBNAlliance es establecer un sistema de facturación electrónica estandarizado de ámbito nacional. Este sistema servirá de base para implantar sistemas de intercambio de una gama más amplia de documentos electrónicos, transformando aún más el sistema de operaciones en uno más digital.

El siguiente paso para lograr este objetivo es adoptar y publicar un marco normativo. La aprobación de un acto legal que regule la facturación electrónica se anunció para 2024 o 2025, por lo que se espera que se publique en 2025.

Si el gobierno de EE. UU. decide imponer y estandarizar la facturación electrónica, se eliminarían los 15 formatos utilizados actualmente. Esto simplificaría la comunicación empresarial, ya que todos utilizarían el mismo formato y seguirían los mismos procedimientos.

Además, imponer la facturación electrónica ayudaría a las pymes reacias a implantar estos mecanismos en sus operaciones a adoptarlos con mayor rapidez.

A medida que más países del mundo implantan la facturación electrónica, aumenta la presión sobre el gobierno de EE. UU. para ponerse al día e integrar su sistema de facturación electrónica con los de la UE y otros países. Para salvar la distancia entre la situación actual de su sistema de facturación electrónica y los ya establecidos, el gobierno de EE. UU. firmó la Declaración Conjunta para mejorar la interoperabilidad de la facturación electrónica entre Estados Unidos y la UE (la Declaración).

Esta Declaración pretende reforzar la cooperación entre EE. UU. y la UE y garantizar la interoperabilidad empresarial y técnica de los sistemas de facturación electrónica. Ambas partes reconocen que los marcos de las redes de intercambio de facturación electrónica desarrollados en EE. UU. y la UE tienen un diseño diferente, pero comparten estándares tecnológicos, infraestructura y prácticas empresariales similares.

EE. UU. y la UE prevén celebrar reuniones de expertos para el debate, que deberían conducir en última instancia al establecimiento de la interoperabilidad, especialmente en cuanto a la flexibilidad de la estructura de datos, la alineación del payload y el establecimiento del roaming.

Con todo el trabajo ya realizado y los esfuerzos de todas las partes interesadas, puede afirmarse que la facturación electrónica en EE. UU. seguirá regulándose y desarrollándose y que más empresas implantarán este mecanismo en sus operaciones.

Conclusión

Desde la perspectiva de la Administración, los beneficios de implantar un sistema de facturación electrónica, ya sea para operaciones B2B, B2G o B2C, son evidentes. Los resultados de otros países muestran un aumento de la recaudación fiscal y una reducción de la evasión. Sin embargo, los costes de implantación para las empresas, especialmente para las pymes, son un factor adicional que debe tenerse en cuenta al plantearse imponer la facturación electrónica.

No obstante, dados los cambios recientes en el sales and use tax de EE. UU., incluida la implantación de las normas de economic nexus y marketplace nexus, está claro que los gobiernos federal y estatales quieren asegurarse de que los impuestos se paguen donde son debidos. Imponer la facturación electrónica es una solución y un mecanismo probados para garantizar el cumplimiento fiscal. Por tanto, parece lógico que EE. UU. continúe su trabajo en este ámbito.

Fuente: US Bureau of the Fiscal Service, Office of Management and Budget, Business Payment Coalition, Joint Declaration - Enhancing eInvoicing interoperability between the United States and the EU, Council of State Taxation, The Federal Reserve, Digital Business Networks Alliance