Los últimos años han mostrado quizá los ritmos más rápidos de digitalización empresarial. Muchas empresas que querían mantener su actividad se apresuraron a trasladar sus procesos a internet en respuesta a la pandemia. Algunas estimaciones indican que casi el 90 por ciento de las empresas consideraban vital la digitalización. El sector del IVA y los procesos relacionados con el IVA a nivel nacional no fueron una excepción.

 

Aunque el régimen tributario no puede cambiarse de un día para otro, las oficinas tributarias nacionales de distintos países se han dado cuenta de que necesitan reaccionar con urgencia a los cambios en la economía, impulsados por el creciente volumen de servicios digitales.

 

Los ejemplos de digitalización de los procesos tributarios son evidentes en Europa. Algunos países europeos, como España, Hungría, Italia y, próximamente, Grecia y Portugal, ya han adoptado el estándar de reporte de transacciones OECD SAF-T, poniendo en marcha sistemas de reporte de facturas en tiempo real mediante facturación electrónica.

 

Los requisitos de facturación digital en tiempo real pueden ser una bendición para algunos y una carga para las empresas que no están preparadas para trasladar sus procesos a internet. Se necesitan tiempo y recursos para implantar los procesos requeridos, lo que puede suponer una presión temporal pero significativa para las empresas. En tales casos, las empresas suelen optar por desarrollar su propia tecnología de facturación, integrar un software de terceros o externalizar el cumplimiento a equipos especializados. Todas las opciones, o su combinación, tienen una serie de ventajas e inconvenientes, incluidas cuestiones de seguridad, precio y similares.

 

Al mismo tiempo, otras áreas del cumplimiento tributario también se están estandarizando y digitalizando. Con el Import One Stop Shop (IOSS) y el OSS en vigor, y con la simplificación del reporte de IVA para los vendedores a distancia marcando un alto listón, las empresas de otros ámbitos esperan que los procesos digitalizados aporten beneficios similares. Entre ellos, se aguarda a que los procedimientos habilitados por la tecnología permitan pagos y despachos transfronterizos más rápidos, de modo que las ventas internacionales dejen de tener problemas de tesorería para pagar a tiempo a las oficinas tributarias.

 

Nos encantaría conocer su opinión sobre esta transición. ¿Cómo ha afectado la digitalización a los procesos de IVA de su empresa? ¡Comparta sus experiencias y desafíos en los comentarios!